Tabla 1.
Versión actualizada de la escala de adherencia terapéutica
0 commentsPosted in Artículos | Vol. 4 | Núm. 2 | 2018

Autor(es) | Guadalupe Lizbeth Pedraza Banderas, Cynthia Zaira Vega Valero & Carlos Nava Quiroz |
Contacto | psicoliz_unam@yahoo.com.mx; vegavalero@hotmail.com |
Tipo de Contribución | Artículo Empírico |
Referencia | Revista Digital Internacional de Psicología y Ciencia Social Vol. 4, Núm. 2, 2018. |
RESUMEN
La “adherencia terapéutica” es un término que tiene diferentes significados, lo cual influye en su estudio y medición; en el ámbito de la Psicología se concibe como comportamiento; sin embargo, hasta hoy se enfrentan problemas conceptuales relativos a la medición de dicha variable. Aunque hay diversos instrumentos psicométricos para evaluar la adherencia terapéutica, la mayoría no cumplen los lineamientos internacionales, siendo las principales fallas la confiabilidad y la estructura factorial. El objetivo de este estudio es presentar un instrumento psicométrico diseñado para medir la adherencia terapéutica en pacientes con enfermedades crónicas, el cual se compone de 30 reactivos que dan lugar a tres factores: 1) atención médica; 2) cambios en el estilo de vida, y 3) barreras ante la medicación; en conjunto éstos explican 44% de la varianza, con una alta confiabilidad (α = 0.890). Es necesario hacer estudios utilizando dicha herramienta para corroborar o debatir los resultados obtenidos en el presente estudio.
ABSTRACT
The therapeutic adherence is a term that has different meanings, which influences its study and approach, in the field of Psychology, it is conceived as behavior, however, to date there are conceptual and relative problems to the measurement of said variable. Although there are several psychometric instruments to assess therapeutic adherence, most of these do not meet international guidelines, the being main faults reliability and factorial structure. The aim of this study is to present a psychometric instrument designed to measure therapeutic adherence in patients with chronic diseases, in which 30 items that give rise to three factors: 1) medical attention; 2) changes in lifestyle, and 3) barriers to medication, which, they explain 44% of the variance, with high reliability (α = 0.890). It is necessary to carry out studies using this tool to corroborate or contradict the results obtained in the present study.
INTRODUCCIÓN
La adherencia terapéutica es un término que tiene diferentes significados, lo cual influye en su estudio y medición. Para la Organización Mundial de la Salud “es un fenómeno multidimensional determinado por la acción recíproca de cinco conjuntos de dimensiones o factores […] los cuales son: socioeconómicos, relacionados con el equipo o el sistema de asistencia sanitaria, la enfermedad, el tratamiento y el paciente” (OMS, 2004, p.27);, para los médicos representa una variable clave ante el manejo y control de las enfermedades, mientras que para los psicólogos debe implicar comportamiento.
Si bien en el ámbito de la Psicología se concibe a la adherencia como comportamiento, hasta hoy se enfrentan problemas conceptuales y relativos a la medición de dicha variable. En primer lugar, se carece de una definición avalada por toda la comunidad científica (Ortiz & Ortiz, 2007) y se usan de manera indiscriminada diferentes términos, los cuales algunos autores consideran equivalentes, a pesar de que se han argumentado las diferencias entre ellos (OMS, 2004; Piña-López & Sánchez-Sosa, 2007).
Respecto a la medición se identificaron diversas propuestas acerca de cómo debe medirse la adherencia, así como un cúmulo de instrumentos psicométricos para su evaluación. Si bien las propuestas referentes a medición coinciden en que en la Psicología se deben considerar los componentes subjetivos (Martín & Grau, 2004) y las conductas pilares de los tratamientos médicos (Soria, Vega & Nava, 2009) —las cuales involucran, entre otras, el seguimiento de dieta, la correcta medicación y la realización de actividad física, además de cuidar que los comportamientos a evaluar conlleven una “implicación activa del paciente en el control de su enfermedad” (Varela, Salazar & Correa, 2008, p. 104); la mayoría de los instrumentos creados para evaluar esta variable, presentan problemas psicométricos importantes.
En este último sentido, diversos instrumentos psicométricos publicados no tienen los lineamientos necesarios para ser utilizados, siendo afectadas sobre todo la fiabilidad y estructura factorial de éstos. Por ejemplo, en cuanto a fiabilidad, Nunnally y Bernstein (1995) consideran que en una prueba que se usa en el contexto de una investigación el valor alfa requerido debe ser mayor o igual a 0.7, y en casos de diagnóstico se espera que supere 0.8; no obstante, diversos estudios no cubren estos lineamientos (cf. Galindo, Rivera, Lerma & Jiménez, 2016; Mejía, Piña, Méndez & Laborín, 2013; Salinas, Espinosa & González, 2014); mientras que en el tenor de la estructura factorial, Ferrando y Anguiano-Carrasco (2010) mencionan que un factor debe ser integrado por mínimo cuando menos tres ítems, y que el estudio debe contar tener con por loal menos 200 casos;, existen hay publicaciones que no cubren tales dichas características (cf. Rivera & Riveros, 2017; Salinas et al., 2014), viéndose afectada la estabilidad de las pruebas psicométricas y la replicación de factores.
Dado que las pruebas psicológicas representan una de las principales herramientas de trabajo del psicólogo, tanto en la investigación como en la práctica profesional (Carretero-Dios & Pérez, 2007), es obligatorio cerciorarse que “éstas se basan en datos sólidos que garanticen la confiabilidad, validez y normas de aplicación” (Sociedad Mexicana de Psicología, 2007, p.51), así mismo es importante elaborarlas con responsabilidad, basándose en un procedimiento respaldado con evidencias, procurando siempre cubrir los lineamientos establecidos. De cualquier manera, es necesario atender algunas directrices para tomar decisiones respecto a la creación y aplicación de pruebas psicológicas.
En la literatura se encuentran varias aportaciones enfocadas en propuestas metodológicas para la construcción de escalas de medición (cf. Carretero-Dios & Pérez, 2005, 2007; De Vellis, 2003, 2012; Hinkin, Tracey & Enz, 1997; Zapata & Canet, 2008), así como criterios clásicos y actuales de técnicas de análisis (cf. Lloret-Segura, Ferreres-Traver, Hernández-Baeza & Tomás-Marco, 2014); estos documentos son guías para desarrollar construcciones, selecciones, adaptaciones, validaciones y revisiones de pruebas psicológicas. Aunado a lo anterior, en la literatura revisada se acepta que los instrumentos de medida son susceptibles de ser mejorados; en los argumentos válidos se encuentran el paso del tiempo y el estado de conocimiento del tema (Wilson, Carter & Berg, 2009).
El constante avance en el estado del conocimiento de cualquier tema de interés produce el establecimiento de nuevos aspectos y/o variables que resultan importantes para su estudio; por ejemplo, respecto a la adherencia recientemente se identificó que el consumo de más de 13 medicamentos bucales, presentar obesidad y usar insulina intermedia aumentan más de tres veces la posibilidad de no adherirse al tratamiento (Toledano, Ávila, García & Gómez, 2008); en este mismo sentido, Martínez, González, Nicolau y Suárez (2010) afirman que la presencia de enfermedades bucales representan un indicador importante de fallas en la adherencia en pacientes diabéticos.
En este sentido, diversas pruebas psicométricas diseñadas para medir la adherencia no informan acercade la cantidad y tipo de medicamentos, lo cual hoy se puede considerar como una limitación; tal es el caso del instrumento de variables psicológicas y comportamientos de adhesión (VPAD-24), tanto en su versión original —la cual fue diseñada para ser usada en pacientes seropositivos—(Piña, Corrales, Mungaray & Valencia, 2006) como en su adaptación al cáncer de mama (Urzúa, Marmolejo & Barr, 2012), y de la escala de adherencia terapéutica (Soria et al., 2009), la cual fue diseñada para pacientes con enfermedades crónicas en general.
Dado que las enfermedades crónicas representan un problema de salud a nivel mundial debido a su prevalencia, la alta presencia de factores de riesgo en población aún sana, los elevados índices de morbilidad y mortalidad, así como el alto costo para su atención a nivel familiar, nacional e internacional (OMS, 2012), en este estudio se tuvo interés particular en la escala de adherencia terapéutica.
La versión original de la EAT fue creada y presentad por Soria et al. (2009), consta de 21 reactivos, de los cuales siete refieren a la ingesta de medicamentos y alimentos, siete consideran algunas conductas de seguimiento médico durante tiempo prolongado, y otros siete a “la medida en que el individuo cree que lo que hace beneficia su salud” (Soria et al., 2009, p.93).
Entre las cualidades de dicho instrumento están el tener adecuadas propiedades psicométricas, y que estas se replican en otras muestras (Olvera, 2012; Soria et al., 2009; Tobar, 2016); no está dirigida a una enfermedad en particular, lo cual permite su aplicación en muestras de pacientes con patologías crónicas diversas (Pérez-Villanueva, 2013); abordar la interacción médico-paciente (Pérez-Villanueva, 2013), o cual repercute de manera tanto positiva como negativas en el estado de salud; la existencia de un buen nivel de concordancia entre los reactivos y su agrupación factorial (Quiroz, 2012, 2014); identificar aspectos del tratamiento que presentan menor adherencia, así como los rasgos comunes de pacientes adherentes y no adherentes (Soria et al., 2009), además de tener una definición aceptada por diversos profesionales (Carrillo, Marín & Ortiz, 2014; Castillo, 2016; Rodríguez & Rentería, 2016).
Sin embargo, dicha escala no contempla algunas de las variables que han mostrado ser relevantes en el abordaje de la adherencia terapéutica, como es el caso de la valoración del paciente respecto a la consulta médica (Alvarado-Aguilar et al., 2011; Rodríguez & Rentería, 2016; Ventura, Martín, Morillo, Tébenes, & Casado, 2014), las preocupaciones del paciente relacionadas con su padecimiento (Rodríguez & Rentería, 2016), las modificaciones efectuadas al tratamiento (Lumillo-Gutiérrez & Urpí-Fernández, 2013; Rodríguez & Rentería, 2016; Verdú, González, Grau & Alonso, 2014) y las conductas de autocuidado (Contreras, Espinosa & Esguerra, 2008; Del Monaco, 2013; Rodríguez & Rentería, 2016).
Por tal motivo se consideró necesario hacer una versión actualizada de dicho instrumento, en la cual se contemplen variables adicionales, esto con la finalidad de conservar un instrumento que permita, a distintos profesionales implicados en la salud, la evaluación de los aspectos psicológicos de la adherencia terapéutica en pacientes crónicos, atendiendo a los lineamientos internacionales de construcción de pruebas. Por tanto, el propósito de este estudio fue presentar la versión actualizada de la escala de adherencia terapéutica (VAEAT) y sus propiedades psicométricas.
MÉTODO
Participantes
Para la realización de este estudio, de corte transversal, se utilizó una muestra intencional, conformada por 200 participantes, los cuales padecen alguna enfermedad crónica cuyo diagnóstico y tratamiento médico tuvo lugar por lo menos seis meses antes del estudio. Todos se encontraban en condiciones físicas y psicológicas para responder; además, aceptaron participar en el estudio sin recompensa alguna.
Entre los participantes, 64% son mujeres y 36% hombres, con edades comprendidas entre 23 y 89 años (α= 56; s = 13.54); en cuanto a la institución de atención médica, 52% acude a instituciones públicas, 20% a particulares, y 28% se atiende en ambos tipos de instituciones.
Materiales
El instrumento que se actualiza es la escala de adherencia terapéutica (EAT; Soria, Vega & Nava, 2009). Como se mencionó, la escala comprende 21 reactivos, formando tres factores: control de ingesta de medicamentos y alimentos, seguimiento médico conductual y autoeficacia, los cuales permiten detectar el cumplimiento de las recomendaciones médicas. Se responde con una escala de 0 a 100; se debe registrar el porcentaje que se considera indica la efectividad de su conducta.
Procedimiento
La actualización de la VAEAT se hizo considerando las pautas presentadas por Carretero-Dios y Pérez (2007), que son aplicables sólo a los autoinformes que contengan una escala de respuesta tipo Likert, cuya finalidad sea evaluar un constructo relacionado con la Psicología clínica y/o de la Salud, así como los pasos propuestos por DeVellis (2003) para el desarrollo de escalas.
Según los lineamientos citados, el primer paso es la creación de la definición conceptual; en el ámbito psicológico, en el presente estudio se propone entender a la adherencia terapéutica como un conjunto de conductas dirigidas a mejorar o mantener el actual estado de salud de una persona que tiene diagnosticada una enfermedad física, las cuales deben involucrar en alguna medida a la persona enferma e incluir las indicaciones recibidas por parte de profesionales de la salud.
Se verificó que la propuesta conceptual planteada cumpliera con las recomendaciones de la OMS (2004), que establecen no usar términos similares o equivalentes, involucrar de manera activa al paciente, atender indicaciones brindadas por personal sanitario y precisar el momento en que tiene lugar la adherencia, el cual es después de un diagnóstico médico.
Luego se elaboró una serie de reactivos, considerando una escala de respuestas tipo Likert, porque el interés estuvo enfocado en conocer la frecuencia de ocurrencia de dichos comportamientos. Los reactivos expresan situaciones particulares que tienen lugar en el contexto de la atención médica ante un padecimiento de tipo crónico; se evitó que presentaran redundancia, se cuidó medir una sola situación, así como la extensión de los mismos; los casos que exceden las 15 palabras es porque contienen elementos que apoyen a la comprensión; además, con el objetivo de identificar sesgos en las respuestas, se incluyeron como elementos de validación algunos reactivos en sentido negativo. Una vez definido el banco de reactivos por los investigadores, éste fue presentado a un grupo de expertos. Se atendieron las sugerencias propuestas y en conjunto se determinó una versión de prueba (prueba piloto) compuesta por 40 elementos, de los cuales 10 son negativos.
La prueba piloto fue aplicada a un grupo de 40 participantes, los cuales tienen los atributos que se quieren medir en la población objetivo (Babbie, 2000). Los criterios de inclusión fueron contar con diagnóstico y tratamiento médico desde por lo menos seis meses antes del estudio, no presentar ninguna limitante física o mental que interfiera con las respuestas y aceptar, sin recompensa alguna, participar de manera voluntaria en el estudio.
Para el análisis de las respuestas se creó una base de datos en el programa SPSS versión 24. Primero se calculó la fiabilidad de los reactivos con el coeficiente alfa de Cronbach y se identificó que los reactivos presentaran respuestas en todas las opciones. Dado que el resultado fue satisfactorio (α= 0.84), se decidió aplicar el instrumento en una muestra más numerosa.
La aplicación del instrumento se hizo considerando las pautas éticas expuestas por la Sociedad Mexicana de Psicología (2007). Los participantes fueron invitados al estudio explicándoles los objetivos de investigación, ofreciéndoles la oportunidad de declinar en el momento que así lo quisieran, externando que no habría consecuencia de ninguna clase, y que de aceptar se les solicitaba responder honestamente toda la escala. También se les notificó que la información que proporcionaran sería usada sólo con fines de investigación, cuidando siempre el anonimato de su identidad. Las pruebas fueron aplicadas por la investigadora principal, de manera individual, enlas salas de espera de diferentes instituciones de salud.
Una vez obtenidos los datos, éstos fueron registrados en una base de datos y se procedió al análisis estadístico de los mismos. Siguiendo las pautas de De Vellis (2003), primero se hicieron los análisis de correlación, seguidos de los análisis de varianza y los de fiabilidad.
El siguiente paso fue el análisis de la estructura interna, que “generalmente es una parte del proceso de desarrollo de toda escala” (DeVellis, 2012, p.108), si bien por lo común, se ha utilizado el análisis factorial exploratorio por componentes principales para dicho fin, esta ocasión se decidió aplicarlo pero con el método de extracción de máxima verosimilitud (MV); esto porque no se pretendía “reducir el número de variables” (Ferrando & Anguiano-Carrasco, 2010, p.26) y los reactivos tenían un número suficiente de categorías de respuesta “5 o más” (Lloret-Segura et al., 2014, p. 1158).
La selección de factores se determinó con el gráfico de sedimentación, que es el segundo criterio más utilizado en el marco del análisis factorial (Cattell, 1966); esta decisión tuvo como base las recomendaciones expuestas por Lorenzo-Seva, Timmerman y Kiers (2011), que consideran los criterios objetivos ante la interpretación de la solución encontrada; por ejemplo, los supuestos de partida, los cuales eran tres factores a extraer.
En cuanto a la rotación, en la literatura revisada se sugiere que “la selección del mejor criterio de rotación debe hacerla el investigador” (Sass & Schmitt, 2010, p.99) no obstante, después de una revisión de estudios, Lloret-Segura et al. (2014) recomiendan el uso de la rotación oblicua, porque ésta funciona sin importar el modeloteórico del que se parta; esto es, sin importar si los factores son independientes o relacionados.
Por último se atendió la evaluación del grado de adecuaciónde la matiz por medio del cálculo de la medida Kaiser-Mayer-Olkin (KMO); este cálculo permite detectar si la matriz es adecuada para ser factorizada; de ser así, “ofrecerá resultados estables, replicables en otras muestras, independientemente del tamaño de la muestra o del número de factores, o del número de ítems” (Lloret-Segara et al., 2014, p.1159). Se considera que en el AFE un valor de varianza explicada menor a 0.50 es inadecuado, de 0.60 a 0.69 es mediocre, y de 0.80 en adelante es satisfactorio (Ferrando & Anguiano-Carrasco, 2010).
Una vez identificados los tres factores y realizados los análisis necesarios se procedió a evaluar la fiabilidad tanto de la escala como de cada factor. Este dato constituye un criterio esencial en los instrumentos; diversos autores afirman que este valor se calcula hasta que se tiene un agrupamiento definitivo de ítems por componente y no en versiones previas o experimentales (Carretero-Dios & Pérez, 2007; De Vellis, 2003, 2012); en el caso del presente estudio, este dato fue calculado luego de establecer, con los análisis correspondientes, los actores que subyacende la escala.
Se empleó el coeficiente alfa de Cronbach porque es el más recomendado para escalas tipo Likert (Cortina, 1993); los valores que se retomaron son los expuestos por Nunnally y Bernstein (1995), casi 0.70 resultarían adecuados si el objetivo de la escala es la investigación, mientras para diagnóstico o clasificación, el valor mínimo aconsejado debe situarse en torno a 0.80.
Mediciones
Adherencia terapéutica
Definición conceptual: conjunto de conductas dirigidas a mejorar o mantener el actual estado de salud de una persona diagnosticada con una enfermedad física, las cuales deben involucrar, en alguna medida, a la persona enferma e incluir las indicaciones recibidas por parte de profesionales de la salud.
Definición operacional: es el puntaje obtenido de la VAEAT. Se entiende que en la medida que el valor sea más alto, el paciente es más adherente.
Análisis estadísticos
Análisis de datos
Con base en las recomendaciones de DeVellis (2003) y Carretero-Dios y Pérez (2007), se calculó el nivel de correlación con el coeficiente de correlación de Pearson, dada la naturaleza de los datos; en seguida se obtuvo la estructura subyacente a los reactivos; ésta se determinó con un AFE por el método de extracción MV y rotación oblicua equamax, mientras que los índices de adecuación muestral se calcularon con el coeficiente KMO y la prueba de esfericidad de Barlett; por último se calculó la fiabilidad de la escala y de sus factores subyacentes con el coeficiente alfa de Cronbach.
RESULTADOS
El primer análisis que se hizo fue el de correlaciones; los resultados obtenidos en este estudio muestran que sólo cuatro reactivos (R12, R26, R36 y R23) presentaron correlaciones con pocos elementos de la escala (máximo con seis reactivos), siendo significativas, pero bajas; por tanto, fueron eliminados. Asimismo se observa que los reactivos 1 y 2 presentan una correlación elevada, lo que indica, en este contexto, redundancia (tabla 1).
Los 36 reactivos restantes fueron sometidos a un AFE; éste fue el segundo análisis efectuado. En este paso se identificó la estructura subyacente a la prueba y el grado de adecuación, con las siguientes características: visualización de gráfico de sedimentación, número de factores a extraer 3; éstos se determinaron por las propiedades teóricas de construcción, método de extracción MV y rotación equamax; además se solicitó suprimir coeficientes menores a 0.32, presentación ordenada por tamaños y el valor del coeficiente KMO.
El gráfico de sedimentación indica una solución de tres factores, como puede observarse en la figura 1. Lo anterior coincide con los supuestos teóricos; de este modo el instrumento presenta resultados significativos tanto en el test de esfericidad de Bartlett (X2 = 1079.122; p < 0.000) como respecto al grado de adecuación (KMO= 0.866), explicándose 41.11% de varianza; no obstante, los reactivos 27 y 28 no saturaron en ningún factor; por tal motivo, éstos se eliminaron y se volvió a calcular un segundo AFE.
El segundo AFE mostró valores más elevados en cuanto al grado de adecuación y la varianza explicada (KMO = 0.871, 42.95%); además se observó que el reactivo 30 presentó saturaciones muy parecidas en dos factores (0.329 y 0.354), por lo que fue eliminado y se calculó un tercer AFE.
El tercer AFE mostró, de nuevo, incrementos en los valores de ajuste y varianza explicada (KMO = 0.872, 43.47%); asimismo se observó que el reactivo 3 presentó saturaciones muy parecidas en dos factores (0.336 y 0.338), por lo que fue eliminado y se calculó un cuarto AFE.
El cuarto análisis mostró un valor KMO = 0.869, un porcentaje de varianza explicada de 43.82%, así como evidencia de que el reactivo 2 presenta saturaciones muy parecidas en todos los factores (0.336, 0.392 y 0.407), por lo que fue eliminado y se calculó un quinto AFE.
En esa ocasión el valor KMO obtenido fue de 0.874, el porcentaje de varianza explicada de 43.92% y evidencia de problemas con el reactivo 1; éste presentó saturaciones muy parecidas en todos los factores (0.328, 0.387 y 0.397), por lo que fue eliminado.
El sexto y último análisis mostró un valor KMO =0.876, un porcentaje de varianza explicada de 44.06% y valores de saturación mayor a 0.32 en todos los reactivos; si bien los reactivos 6, 10 y 11 presentan saturaciones en dos factores, éstas se diferencian por más de 0.30; por tanto, el reactivo se define en el factor que mayor valor presenta; finalmente se calculó el valor de fiabilidad con el coeficiente alfa de Cronbach, cuyos resultados indicanque la escala es adecuada para ser usada con fines deinvestigación y diagnóstico (tabla 2).
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El objetivo del presente estudio fue presentar una versión actualizada de la escala de adherencia terapéutica que superara las limitantes detectadas en la primera versión. Si bien, ambas versiones cuentan contienen propiedades psicométricas adecuadas, la versión que aquí se propone fue modificada atendiendo a diferentes propuestas respecto al estudio de la adherencia en el ámbito psicológico y siguiendo lineamentos internacionales de construcción de pruebas; así mismo, sus propiedades psicométricas fueron calculadas empleando utilizando análisis estadísticos adecuados y rigurosos.
En primer lugar, en este estudio se propone una definición de adherencia terapéutica, la cual contempla recomendaciones expresadas por diversos autores (Martín & Grau, 2004; Piña, 2013; Ribes-Iñesta, 2010; Soria et al., 2009; Varela et al., 2008), y se usan de modo adecuado el término “terapéutica”, porque se consideraron más de tres factores de la adherencia (OMS, 2004), lo cual es una aportación a nivel conceptual; en este mismo sentido, la presente escala contempla conductas de autocuidado y barreras ante la ingesta de medicamentos, que son variables muy referidas en la literatura (Rodríguez & Rentería, 2016).
A nivel metodológico, luego de construir una versión actualizada de la escala, siguiendo uno a uno los lineamientos internacionales presentados por Carretero-Dios y Pérez (2005, 2007), y las pautas expuestas por diversos metodólogos (Cattell, 1966; Cortina, 1993; DeVellis 2003, 2012; Ferrando & Anguiano-Carrasco, 2010; Lloret-Segura et al., 2014; Lorenzo-Seva et al., 2011), se recomienda que la eliminación, modificación o mantenimiento de un reactivo se haga de acuerdo con el criterio de saturación en el factor y no con el valor de comunalidad, porque de haber considerado los valores de comunalidad se hubiesen perdido elementos que son importantes y adecuados en la presente escala (Lloret-Segura et al., 2014).
En este sentido, el presente estudio muestra evidencia de que al efectuar el análisis la correlación entre elementos como primer paso, luego de hacer la factorización considerando el criterio de gráfico de sedimentación, atender la agrupación de reactivos considerando los planteamientos teóricos, así como a otras sugerenciasy criterios expuestos, se obtienen agrupaciones coherentes y confiables estadísticamente hablando, lo cual apoya las propuestas expresadas por diversos autores (De Vellis, 2003, 2012; Ferrando & Anguiano-Carrasco, 2010; Lloret-Segura et al., 2014).
La agrupación final obtenida con los datos de esta muestra presenta congruencia teórica. El primer factor concentra 16 reactivos; todos refieren aspectos relacionados con la atención médica y el cumplimiento de recomendaciones efectuadas por el personal sanitario; el segundo factor se conforma por seis reactivos, que refieren cambios en el estilo de vida , y son uno de los pilares más importantes ante el control de un padecimiento de tipo crónico; por úlrimo, el tercer factor se conforma por ocho reactivos que expresan situaciones reportadas con frecuencia en la literatura como barreras o aspectos que interfieren ante la adherencia; de manera particular, ante la administración de medicamentos.
La creación y presentación de este instrumento atiende a la necesidad de tener pruebas que permitan identificar la frecuencia de ocurrencia de conductas pilares para el control de enfermedades crónicas (Martín & Grau, 2004). Dicho instrumento representa una herramienta de trabajo para diversos profesionales de la salud interesados en conocer los aspectos psicológicos de la adherencia terapéutica, pudiendo ser utilizada tanto en el ámbito de la investigación y/o como herramienta de diagnóstico, porque se obtuvieron valores adecuados para ambas condiciones (Ferrando & Anguiano-Carrasco, 2010; Nunnally & Bernstein, 1995). Queda pendiente efectuar estudios cuyos datos apoyen o refuten los obtenidos en el presente.
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Cómo citar:APA6 | Pedraza, G., Vega, C. & Nava, C. (2018). Versión actualizada de la escala de adherencia terapeútica. Revista Digital Internacional de Psicología y Ciencia Social, 4(2), 214-232. doi:http://dx.doi.org/10.22402/j.rdipycs.unam.4.2.2018.186.214-232 |